viernes, 14 de febrero de 2014


GRACIAS CHÁVEZ

Hoy, 07 de marzo, no dormí bien y a las 6 de la mañana me levanté, antes de que sonara la alarma, con lágrimas en los ojos y repitiendo una frase que invadía los pensamientos de estos últimos dos días: no puede ser. Y sentí que la tristeza no se me quitaría, que algo debía hacer para contrarrestarla, ni por los familiares que pasaron a otro plano había sentido tanto vacío, es que tu presencia e ideas transpasaron las fronteras, y eso lo demuestra la visita de los representantes de 55 países que mañana te rendirán honores, imagínate que once países decretaron duelo nacional por tu partida.
Sé que algunos no entienden este sentimiento, lo ven ajeno y exagerado, para ellos es incomprensible; pero tu eres parte de mi vida, tu foto está en mi llavero, en el calendario de la oficina; tengo años viéndote, leyéndote y escuchándote con el interés de quien tiene la dicha de aprender de la mano de un gran maestro. La mayoría de los domingos estabas en mi hogar, y aunque a veces hacía otras cosas mientras te oía, siempre captabas mi atención con tus profundas ideas o únicas expontaneidades. Eras parte de mi familia, eras parte de mi vida, por eso me duele tanto tu partida porque de mi familia tu eres el eje fundamental, esa parte que inspira y mueve al resto a ir en un sentido, a creer que es posible.
Peleaba contigo en tus alocuciones, te felicitaba, me congraciaba con tus ocurrencias, y lloraba con tus actos de bondad infinita. Fuiste siempre un motor de mis emociones, tenía una conexión especial contigo, lo podía sentir.
No te puedo mentir, no siempre te entendía y a veces no apoyaba del todo tus decisiones, pero el tiempo me hizo comprender que eran sabias y llegué a apoyarte así no entendiera al principio, sabía que al final lo entendería y así fue siempre, ibas como 20 pasos delante de mi.
Crecí escuchando tus ideas y las vi materializarse, empecé a ver el socialismo en todas partes: mercales, bicentenarios, misiones, salud, vivienda; todo a mi alrededor se iba transformando, ya no eran solo ideas, eran hechos que se hacían tan comunes que dejaban de ser extraordinarios.
Y fui contigo a todas las batallas, entendí que ya no utilizabamos caballos y lanzas, sino franelas rojas y caminatas largas que dejaban un mensaje comunicacional muy claro ante los ojos del mundo entero, era una de las maneras que conseguí de apoyarte.
Trabajé duro en todos los proyectos de la nueva PDVSA, durante incansables días y noches, para entregar resultados de calidad en corto plazo, sentíamos la necesidad de acelerarlo todo para minimizar las consecuencias de tantos años de decidia. Organizábamos jornadas para apoyar en la comunidad, nos involucramos con nuestro entorno, nos sentimos más útiles a la Patria.
Hoy, 07 de marzo, no dormí bien y a las 6 de la mañana me levanté, antes de que sonara la alarma, con lágrimas en los ojos y repitiendo una frase que invadía los pensamientos de estos dos últimos días: no puede ser. Y me fui a hacer la cola para despedirte personalmente, al final no pudo ser posible, lo intentaré nuevamente. La cantidad de personas que quieren despedirte es increíble, vienen voluntariamente de todo el país a decirte adios. Hay gente de todos los colores, ancianos, discapacitados, niños, jóvenes, no tan jóvenes, encorbatados inclusive debajo del sol, mientras esperan por verte, gritan que vives y que la lucha sigue, te juran que votarán por Maduro y que continuarán con tu legado, gritan que el pueblo unido no será vencido, que no moriste sino te multiplicaste y que el “peo no es contigo, sino con todos”. La gente hace horas de cola mientras besan tus fotos, abrazan tus muñecos, gritan consignas de amor y de lucha, se cuentan entre ellos lo que cambió sus vidas gracias a ti y se juran que no permitirán un retroceso en el país. Entonces se fue remplazando mi tristeza por un sentimiento profundo de compromiso y lucha, me sentí fuerte y valiente, me sentí feliz de ser venezolana, de haber vivido contigo el cambio de nuestra historia y haber sido parte de él. Lo más increíble es que sé que esta lucha a penas comienza y veo con orgullo a un pueblo incansable, dispuesto a pelear por tu obra, por tus ideales, esos ideales que te encargaste de hacerlos llegar a todos y todas, en libros, en cuentos, en tv, en radio, en folletos, pero sobre todo, en acciones.
Hay un punto donde no es posible el retorno, y hoy confirmé que hace años lo pasamos. Nos devolviste la identidad, el patriotismo, disminuiste la desigualdad entre nosotros para hacernos más hermanos, nos levantaste, nos representaste con guáramo en el extrajero y lanzaste un mensaje claro al mundo que volteó como nunca a vernos con respeto. Venezuela cambió y cambió para siempre, de tu mano, con tu obra. Por eso mi tristeza y a la vez, mi alegría.
Sé que estas cumpliendo tu deseo del discurso en Apure, vas rumbo a Biruaca, pasando por Apurito, por el Samán, por Achaguas, Mantecal y al llegar a la “Y” te fuiste rumbo a Elorza, al Arauca, de nuevo recorriendo esa sabana que llevas en el alma… y te quedarás allá en el cajón del Arauca Apureño, volviéndote terrón, volviéndote tierra, y volviéndote agua de esa sabana…Dios fue generoso y te concedió tu último sueño: Volver a ser libre como el viento, y libre de todo esto, después de haber hecho realidad el proyecto de la Patria que soñamos, volviste a recorrer con un arpa, un cuatro, unas maracas, unos compañeros, quizá Bolívar, quizá Zamora y Maisanta, esas calles adoradas de San Fernando, de las sabanas de Venezuela. Tu discurso en Apure jamás lo olvidaré, como jamás se olvidará en el mundo entero tus ideales; tu legado lo seguiremos estudiando, cosechando y defendiendo desde el amor, ese amor que tanto trasmitiste y que hoy se afianza como un compromiso y un juramento irrevatible en nuestros corazones. No importa lo que hagamos con tu cuerpo, eso es solo para complacer nuestros afectos, pero lo que hagamos con tus ideas, con tu legado, es lo que seguirá transformando al mundo.
Te amo, Rossana.